lunes, 19 de enero de 2009

Y DONDE ESTAN ESAS RADIOS MODERNAS?

Compañero de emociones desde aquel lejano viaje de Homero a los EEUU, no ha habido asado ni juntada que no lo tuviera como protagonista, o al menos, acompañante indispensable.
Supo ser de la más alta tecnología, y su compra se decidió a partir de que el Gordo no entendía para que iba a querer uno con CD (un visionario el amigo...); dificilmente uno de nosotros pueda imaginarse estar en lo del gordo sin escuchar de fondo alguna de las únicas 3 radios que agarra esta reliquia, a esta altura deforme, sin tapa, y que ni cassettes debe poder reproducir.
La tecnología avanza, llegan los CD, el MP3, los Ipod, y un montón de chucherías que tratan de encandilarnos con sus lucecitas de colores... Pero él sigue ahí, firme, arriba de la mesada del asador, como si estuviera clavado ahí; con la pintura de los parlantes salida, un alambre por antena y la tapa de la cassetera perdida vaya a saber en qué extraño experimento de Homero, tratando de hacer, seguramente, que se conectara al Ares para bajar música...
De sus parlantes salió la música más horrible y vergonzosa, testigo de nuestro crecimiento musical y la consecuente maduración de nuestras pretenciones: Vilma Palma, Los Ladrones Sueltos, Laura Pausini y vaya a saber cuantas otras cosas que, si este equipito hablara, nos condenaría culturalmente sin posibilidad de redención.
Vaya a saber cuanto tiempo más nos acompañe, tal vez lo metan en la tumba del Gordo junto con el pullover de chofer de Konfort, las botellas de Coca y sus pantuflas egipcias de cuero; pero creo que era el momento de rendirle un pequeño homenaje a uno deesos tantos objetos que nos acompañan desde tiempo inmemorial, sin que casi nos demos cuenta.

1 comentario:

Homero dijo...

Muy agradecida la radio por este sentido homenaje que se le brinda. Realmente es cierto, ya es una pieza tan importante como el asador a la pileta. Buen reporte Dimitri!